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martes, 20 de octubre de 2009

Calder, la escultura cinética y la influencia de Nietzche

UNA INTERPRETACIÓN DE LA ESCULTURA CINÉTICA DE ALEXANDER CALDER DESDE LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE. revista DESTIEMPOS. México.

Nietzsche era un laboratorio hiperactivo del pensamiento, una central eléctrica para la producción y puesta en marcha de interpretaciones. Exploró todo lo posible y, todavía hoy, quien tenga curiosidad para pensar cualquier asunto vital, nunca podrá despedirse de Nietzsche. Mientras Kant no se atrevió a abandonar el suelo firme de la razón para adentrase en el mar abierto de lo desconocido, Nietzsche se lanzó a la mar abierta (Safranski). Kant, y la mayoría de los filósofos, eligió el puerto, el terreno seguro, las tareas de la cartografía y la realización de cartas de navegación desde un cómodo despacho en tierra; Nietzsche pone rumbo a lo desconocido, sin rumbo fijo, utilizando nuevas brújulas y recorriendo todos los laberintos que, después, aparecerán en las cartas de “marear”. Y es que algunos nunca se conformarán con ver mapas que recorrieron, dibujaron y vivieron otros, y quieren gobernar su barco, vivir su aventura, aunque se mareen, aunque se pierdan mercancías durante la travesía, aunque haya riesgos, obstáculos imprevistos y no todo esté asegurado, aunque no esté claro ni fijo el rumbo, aunque no esté cerrado el regreso, aunque se pierda el tiempo, aunque no se llegue a ninguna parte ni se saquen conclusiones, aunque no haya resultados ni moralejas.

Intentamos defender el placer en la vida, en el arte y en la filosofía, por eso consideramos que lo que descubre Calder es maravilloso, el equilibrio, la suspensión, el movimiento... no es necesario saber mucho para disfrutar de un móvil, pero cuanto más lees, estudias y averiguas, más satisfacciones obtienes. Pero también es cierto que, aunque no pudiéramos explicar nada, aunque no supiésemos nada de Historia del Arte ni de Filosofía, podríamos emocionarnos muchísimo contemplando el movimiento sutil de un móvil de Calder, y estamos convencidos de que Nietzsche puede decirle mucho incluso al hombre menos preparado. Este es nuestro gusto, y vamos a defenderlo porque forma parte de nuestra vida; este trabajo es una apología, atrevida dirán unos, descarada dirán otros, tanto de Calder como de Nietzsche. No nos gustan las necrológicas ni los que anuncian la muerte de la Filosofía, del Arte, del Cine, del Libro o del Teatro, nos complace mucho más que nos inviten a los comienzos (sean bautizos o celebraciones civiles de nacimiento, sean bodas o uniones de hecho). Todos los días hay algo que festejar, decía Zaratustra que el mundo, que “la vida es un manantial de placer” (¡qué lejos estamos ya del valle de lágrimas!), siempre y cuando se sepa buscar y encontrar el manantial y el arroyo (J. S. Bach) adecuado. De Nietzsche manan, surgen y se desarrollan las vanguardias, en él se originan, del contacto entre las vanguardias artísticas del siglo XX en París y de un inquieto ingeniero-artista norteamericano nace la escultura cinética.

Nuestra interpretación de Nietzsche es, y no podía ser menos, vitalista, tal vez superabundantemente vitalista, o exageradamente vital, siempre y cuando se pueda ser “exagerado” en cuestiones vitales; aunque la misma vida no parece estar delimitada por fronteras ni máximos de realización o de vitalidad que pudieran excluir a alguien por exceso. Por tanto lo excesivo, lo superabundante, lo desorbitado, lo exaltado, lo que sobrepasa lo razonable y lo que prudentemente se espera, lo dionisiaco, también es y forma parte de la vida misma. También nuestra interpretación es optimista y hedonista, nunca una interpretación nazi, antisemita ni partidaria del darwinismo social; seguimos en esto a Zaratustra: “a nadie debe ocurrirle daño alguno”, “en mi casa, aquí en mi hogar, nadie debe desesperar”... Estamos seguros de que la obra de Nietzsche contiene uno de los más atrevidos y dinámicos optimismos que se hayan formulado jamás, una especie de gran hedonismo utópico.

I-Escultura y vida de Calder

La escultura cinética de Calder no surge de la nada, se produce en un ambiente filosófico y cultural europeo de gran nivel en el que se conoce y se lee a Nietzsche, a Freud, a Marx, en el horizonte del triunfo de la sociedad industrial de un capitalismo avanzado (tanto los EEUU como el París donde vive y trabaja Calder son exponentes de ese triunfo); los móviles son hijos del ambiente de las ciudades, de la luz artificial, de los automóviles y de los aviones, del cine y de la prensa, de la progresiva secularización de la sociedad, de la superación de los academicismos, del cambio científico y técnico, del desarrollo de los sistemas educativos en los países más avanzados, del dinamismo de las sociedades y grandes ciudades (Nueva York y sus rascacielos y grandes puentes colgantes, París y su torre Eiffel) durante la primera mitad del siglo XX.

Alexander Calder (Filadelfia 1898-Nueva York 1976) no es ajeno a este mundo, no es un extraterrestre ni un idealista que, leyendo a Nietzsche y encerrado en su burbuja, cambiase el desarrollo de la escultura. Nace en Filadelfia, es hijo y nieto de escultores académicos, realistas y figurativos, hombres que conocen el duro oficio del escultor; su madre es pintora. De niño le encantaba hacer juguetes para su hermana y para él, siempre tuvo un pequeño taller con sus herramientas para hacer sus “cosas”; se graduó como ingeniero mecánico (fue un destacado y sobresaliente alumno en las asignaturas de Dibujo Técnico, Geometría Descriptiva, Delineación, Laboratorio de Ingeniería Mecánica y Cinética Aplicada), pero abandonó esta profesión por sus inquietudes artísticas; “Apolo” estaba preparado. Estudió dibujo y pintura en Nueva York, en la Art Students League. En 1926 llega a París pues, como decía Nietzsche, “quien es artista no tiene otra patria en Europa que París”; toma contacto con las vanguardias, conoce y es amigo de todos los artistas importantes: Picasso, Miró, Le Corbusier, Klee, Mondrian, Lèger, Duchamp, Tanguy, Arp, Pevsner, Sartre, Hemingway, Satie... Desarrolla su famoso Circo con el que hace muchas representaciones con las que se gana la vida; después aparecerán las esculturas de alambre, los móviles, los estables, los móviles de pie, las constelaciones, los gongs, las torres...

Calder forma parte de la “rive gauche”, el conjunto de todos los intelectuales, músicos, pintores, escultores, escritores, músicos, gentes del ballet, y artistas en general, de la vida bohemia, de “izquierdas”, no demasiado aburguesados todavía; todos se conocían, estaban relacionados, eran amigos y vivían cerca unos de otros. En 1928 conoce a Miró y serán amigos ya toda su vida; en 1930 visita el estudio de Mondrian, el “impacto” es tan fuerte que, a partir de ahí, hace “mondrianes en movimiento”. Conoce a los surrealistas y, a partir de ellos le llega la influencia de Nietzsche (Giorgio de Chirico, los artistas de París y, sobre todo Miró, leían a Nietzsche). Calder sigue su trayectoria dotado de una gran vitalidad, una gran fortaleza física, una gran corpulencia y un excelente y celebrado sentido del humor (decían que era un “bon vivant”). En 1937, a través de su amigo Miró y del arquitecto Joseph Lluís Sert, colabora con el Gobierno de la República Española realizando la Fuente de mercurio para el Pabellón español de la Exposición Universal de París.

Mientras los móviles aéreos conquistan el espacio, colabora con el mundo del teatro y del ballet haciendo decorados y escenografías con Martha Graham, para la ópera Sócrates de Eric Satie hará el decorado; los más importantes arquitectos también le encargan obras para completar sus proyectos arquitectónicos. En 1943 el MOMA le hace una exposición retrospectiva y el crítico Henry McBride atribuye a su obra una capacidad moral capaz de alegrarnos y salvarnos de la maldad y la negrura del mundo de la IIª Guerra Mundial. Calder manifiesta su “profusión vitalista”, trabaja en sus estudios de EEUU y de Francia, viaja constantemente, reparte su tiempo de escultor de fama internacional (de hecho es el primer estadounidense en triunfar en Europa) entre Francia y EEUU. “El forzudo con alma de ruiseñor”, como lo llamó su amigo Miró, prosigue su triunfo internacional, crea e instala grandes móviles y estables, de hasta 30 metros de altura, por muchas ciudades del mundo (en EEUU, en Europa, en Brasil, en Méjico, en India…). Las esculturas móviles de Calder están transmitiendo su sonrisa desde que se crearon, su alma soleada siempre ha superado el puritanismo. Sus últimas creaciones, Crags y Critters, de 1974, tienen formas sarcásticamente humanas. Muere en Nueva York en 1976. Cuando un artista se muere “ya serán menos los que se den cuenta del vuelo de los pájaros o del deslizarse de las ardillas” (Salvador Pániker).



Calder logra, como quería Zaratustra, que todo lo pesado se vuelva ligero. Ya no hay arañas ni telarañas eternas de la razón, ya es posible pensar algo más que lo que pensaron Platón, Aristóteles y Kant; lo mismo que supone el cine respecto a la fotografía, el tiempo entra de lleno en la escultura como despliegue y desarrollo envolvente, un móvil no es todo lo que puede ser en un sólo momento, Aristóteles hablaría encantado de lo que los móviles son en “acto” y en “potencia”, el devenir está permitido.

La escultura será capaz de expresar algo más que tensiones inmóviles; se puede expresar lo flotante, lo danzante, lo dichoso, lo que es libre para volar, como decía Nietzsche en El Gay Saber; con Calder se logra, además, expresar fragilidad, contingencia, fugacidad, dinamismo, impermanencia. La escultura puede superar la inmovilidad parmenídea, el mundo detenido de las Ideas platónicas y el cielo inmóvil (firmamento); el movimiento ha llegado al arte de la escultura para quedarse, y con el movimiento la vida, el cambio, la alegría, la risa, el placer, la felicidad… Los monumentos se van a sustituir por movimientos.

Un móvil de Calder es una obra en la que coexisten varillas y formas recortadas de chapas de hierro, una acertadísima disposición de péndulos compuestos para el movimiento, un juego prodigioso de equilibrios conseguido mediante palancas múltiples, toda una ingeniería aplicada, la superación de la sacrosanta estatuaria académica, el triunfo del cinetismo urbano, la creación de formas apolíneas inundadas por el entusiasmo dionisíaco, la liberación de las estatuas, el dinamismo y el cambio constante que caracterizan al capitalismo del siglo XX, el juego de Heráclito, la risa de las estrellas danzantes de Zaratustra, la alegría de una vida sin transmundos, las nuevas auroras que superan el nihilismo, Zaratustra el ligero, el que ríe de verdad, que camina y corre, que salta, que tiene alas, dispuesto a volar como los pájaros y las mariposas, bienaventurado en su ligereza, en su gracia para la levedad.

II- Placer, alegría, felicidad

Zaratustra invita a toda la civilización occidental a superar el socratismo-platonismo-cristianismo, que han inventado un mundo ideal y abandonado esta vida y este mundo terreno; invita a bailar por encima de las tribulaciones, a moverse para que no se fosilicen las estructuras de pensamiento, a reír como se debe reír para no quedar amargado por el espíritu de la pesadez.

Nietzsche y Calder están cerca: el arte surge para Nietzsche de la embriaguez y para Calder del júbilo; si todo sale bien el arte se constituye en “los domingos de la vida”, decía Baudelaire, y puede responder con ligereza a la visión trágica del mundo. Porque una vez contemplado el caos primordial que revela Sileno (la visión trágica que indica el horror primordial, que sería mejor no haber nacido o, en el caso de haber nacido, abandonar cuanto antes esta vida), lo más adecuado no es caer en la desesperación que anula todo valor sobre la superficie de la tierra ni coleccionar “sentimientos y resentimientos trágicos de y contra la vida” (Unamuno), sino dar la pirueta más graciosa, atrevida y risueña y saltar por encima del abismo con la habilidad del mejor funámbulo. El mejor artista es el que da el salto más asombroso y maravilloso, y aunque los mejores atletas también estén destinados a envejecer, eso no hace desmerecer nada sus proezas de juventud, alegría y dinamismo.

La influencia de Nietzsche sobre las vanguardias se puede constatar en el expresionismo, en el futurismo, en el dadaísmo, en el surrealismo (en Giorgio De Chirico, en Joan Miró, amigo de Calder); Nietzsche influía de un modo invisible en todos los movimientos culturales y artísticos europeos, no era necesario leerlo para estar influido por él (Safranski); todo lo vital y joven era nietzscheano, todos los artistas vivían a Nietzsche con mayor o menor intensidad. La influencia sobre intelectuales, músicos, artistas y escritores es importante: Thomas Man, Gustav Mahler, Richard Strauss, Herman Hesse, Vasily Kandinsky, Boccioni, los futuristas italianos y rusos, el dadaísmo que no se deja dirigir por el “tú debes”; el suprematismo con Malevich también rompe el anillo del horizonte y se aparta del arte académico; Breton, Dalí que quiere emular al superhombre. Vattimo también señala esta conexión entre Nietzsche y las vanguardias.

La influencia objetiva de Nietzsche sobre el cinetismo de Calder sabemos que le llega desde los surrealistas y, sobre todo, a través de su amigo Miró, que conoce y lee a Nietzsche, aunque no sea un estudioso de su obra; esto indica que es posible interpretar la escultura de Calder como un experimento nietzscheano, como la realización escultórica de la fiesta de Zaratustra. De Nietzsche surgen nuevas posibilidades, auroras y genealogías para todas las artes y los móviles de Calder son el saber alegre, la euforia del movimiento. Calder traslada a sus formas en movimiento el texto de Zaratustra de Nietzsche: ¡Elevad vuestros corazones, alegres bailarines, alto, más alto! ¿Y tampoco os olvidéis de reír a carcajadas!... He canonizado la risa; ¿hombres superiores, aprended a reír!”. Retomando otra expresión de Nietzsche, se puede decir que las esculturas de Calder constituyen la imagen de una ciencia alegre, que se parece al baile (afirma Gilbert Lascault, profesor emérito de Arte de la Sorbona). La misma forma del Zaratustra es una invitación que anuncia que es posible un nuevo evangelio, un nuevo lenguaje, una nueva libertad. Nietzsche está en las vanguardias, Zaratustra sonríe en los móviles y vive en Calder. Lo que Nietzsche había diagnosticado, el vacío de un mundo sin Dios, la búsqueda de expresión, el cuerpo no reprimido, el sentido de la tierra... es vivido y plasmado artísticamente por los mejores vanguardistas. Si Nietzsche es el “Van Gogh de la filosofía”, Calder es el “filósofo” jovial de los móviles; la línea y la luz de Nietzsche, no la sombra, es alargada y llega hasta Calder.

III-Movimiento

El cinetismo de Calder es un tipo de escultura característica de las vanguardias del siglo XX. Antes de las vanguardias el arte había sido estático demasiado tiempo, el mundo moderno es un mundo inquieto y dinámico y el arte tenía que incorporar el movimiento (igual que hoy incorpora las nuevas tecnologías); el cambio es señal de vida y de libertad, de expansión vital.

Por eso las estatuas se han metamorfoseado y las esculturas pueden transformarse; “la verdad es un ejército móvil de metáforas”, decía Nietzsche, un ejército de móviles, de placas escultóricas que bailan por encima de las tribulaciones para que renazca la vida y la belleza. La escultura ni era ni es inmóvil.

El gran historiador del arte Gombrich dice que Calder suspendía objetos para experimentar con el equilibrio más delicado, que esto requería deliberación y experiencia, y pocos son los que al ver un móvil piensan en el universo en movimiento constante; también llama a los móviles acertijos de equilibrio, creaciones insospechadas; nosotros los llamamos “experimentos nietzscheanos”, algo que no existía y que el artista se atreve a crear. Para Gombrich artistas como Calder nos hacen retroceder a nuestra infancia y mirar las cosas con la misma confianza que los niños; los niños siempre han disfrutado mucho en las exposiciones de Calder. Y es que, como decía Calder, “si se puede imaginar, se puede hacer”.

Calder mantiene una amistad privilegiada con Miró, de él viene su relación con España. Calder es el único artista extranjero que es invitado por el Gobierno de la República Española a participar en el Pabellón de España de la Exposición Universal de París de 1937, gracia a la intervención de su amigo Joan Miró y al arquitecto Joseph Lluís Sert, del que seguirá siendo amigo y recibirá en su casa cuando Sert se vaya al exilio en EEUU. Para el Pabellón Español realizó la famosa Fuente de mercurio, colocada al lado del Guernica de Picasso y de un mural de Miró. La Fuente pretendía destacar la importancia de las minas de Almadén, bombardeadas por las tropas franquistas, pero logró mucho más, hacer un móvil-fuente y jugar con el único metal líquido a temperatura ambiente, tan fluido como los móviles de Calder. Por esta obra se convierte en el “Padre Mercurio” y en “Calderón de la Fuente”, además fue la obra de arte más exitosa del Pabellón Español, muchos visitantes se entretenían lanzando monedas sobre el mercurio y viendo como flotaban.

Fundamentalmente hemos interpretado a Calder desde Nietzsche y se puede asegurar que los dos comparten el mismo recorrido de lo que es una auténtica obra de arte: partiendo de la embriaguez como el estado estético fundamental llegamos a la belleza, a los estados esenciales de creación artística y de recepción de la obra de arte; de aquí a lo que los determina, a la forma; de la forma al placer por lo ordenado, que es condición de la vida corporal, la misma vida que siempre pugna por acrecentarse, por elevarse, por expandirse, por ser y aspirar a ser más, y la vida que crece y se eleva es la embriaguez, los móviles que se expanden. Hay relaciones claras entre la embriaguez y la belleza, la creación, la recepción y la forma, eso es el gran estilo, la esencia del arte, tanto en Nietzsche, en Calder y en todo gran artista.

Con esta interpretación me quedo, con este mensaje que apoya una vida en estado de fermentación y en ebullición constantes, con esta doctrina y teoría y práctica de la vida como arte creador, con este arte risueño y este significado eufórico; como el mismo Nietzsche que sale al mundo a descubrir el origen del arco iris sabiendo que no es posible localizarlo, con esta aurora que roza el vuelo de los móviles y este alegre conocimiento, con esta filosofía apolíneamente dionisíaca y esta escultura siempre enardecida, con esta ampliación urgente e inevitable de la vida y del cosmos, con este gozo que agradece lo que existe, con esta bendición del santo devenir, con esta risa liberadora, feliz, resplandeciente y transformadora. Con el ser humano que es criatura y creador, que es materia alegre y exuberancia mental, que es cosmos y fragmento radiante, acero y escultor.

Nietzsche y Calder tuvieron la lucidez de percibir el sistema que gobernaba la filosofía y la escultura durante milenios, un sistema que no había sido muy bien identificado y catalogado como tal pero que dirigía la vida y la cultura occidentales; Nietzsche reconoció el sistema metafísico platónico-cristiano y Calder el sistema académico-estatuario inmóvil y ambos nos convencieron de que podían, debían y tenían que ser superados, que era preciso “abandonarlos” (Hofstadter, 43).

Pero la cercanía de Calder y de Nietzsche también tiene sus peligros y sus efectos secundarios, la familiaridad con sus escritos hace que no se soporten otros libros, especialmente los filosóficos (EH, 59), la familiaridad con sus móviles hace que no sea fácil soportar otras esculturas, especialmente las estatuas. Si la filosofía comienza haciendo una legislación de la grandeza (Nietzsche, 2001, 49) y Nietzsche es uno de sus más altos legisladores, Calder también ha sabido ascender y moverse. Parafraseando a Nietzsche: Muertas están todas las estatuas: ahora queremos que viva el movimiento.

Faustino López

domingo, 20 de septiembre de 2009

Exposición En el aire

1
1- “Equilibrios con la Luna”, 2008
Dibujo en tinta china y lápices de colores sobre papel
44 x 32 cm.
Las líneas dibujan una especie de “neurogramas” (dibujos de neuronas, en la línea de los que hacía Santiago Ramón y Cajal) que se dejan influir por las lunas de colores. No todo puede ser razón y cálculo.



2
2-“Formando satélites”, 2008
Dibujo en tinta china y lápices de colores sobre papel
44 x 32 cm.
Sería extraordinario dominar una tecnología capaz de crear Lunas ingrávidas y de distintos colores... como pompas de jabón.


3
3- “La Luna central”
Acrílico sobre lienzo
100 x 81 cm.
Un nuevo tipo de pentagrama sobre el que se deslizan letras y dibujos insinúa la posibilidad de encontrarnos con hilos conductores para salir del caos cotidiano; una nueva aurora brilla, una nueva Luna amarilla aparece.


4
4- “Diez lunas en un pentagrama”, 2009.
Acrílico sobre lienzo
146 x 114 cm.
En un universo soñado, entre formas redondeadas amarillas y una inmensa alegría, hay un pentagrama en el que 10 lunas indican una música de las esferas incompleta. Más abajo hay muchas letras, muchos nombres; algunos intentan escribir y explicar lo que sucede, pero casi ninguno lo consigue. No importa, aunque no se entienda mucho, podemos seguir.


5
5- “El corazón de las palabras”, 2008
Acrílico sobre lienzo
92 x73 cm.
Las palabras que usamos todos los días deberían tener un corazón mimoso que jugase a todas horas, para aumentar así la alegría entre todos los seres humanos. Deberían ser palabras hermosas, rojas, inocentes, cristalinas, sonrientes... palabras y letras que esperan un mundo lleno de lunas y estrellas... palabras para entenderse y no dejar a nadie abandonado.


6
6- “Dos soles en el mar”, 2008
Acrílico sobre lienzo
92 x 73 cm.
“Si fuésemos amigos no necesitaríamos la justicia; pero si fuéramos justos seguiríamos necesitando la amistad”, decía Aristóteles. Dos soles -para empezar, uno rojo y otro amarillo- y muchas estrellas sólo nos beneficiarían. Un solo Sol, una sola Luna, una sola Tierra... demasiado monótono... preferiríamos un cosmos más habitado.


7
7- “El árbol de la alegría”, 2007
Acrílico sobre lienzo
92 x 73 cm.
El árbol de la ciencia de la alegría y de la felicidad ha florecido, se ha rodeado de lunas, de nieve, de signos astronómicos... se pueden comer sus frutos, no hay prohibiciones, no hay condenas... la naturaleza nos regala todo su entusiasmo.


8
8- “Niveles de tormenta”, 2006
Acrílico sobre lienzo
116 x 89 cm.
Cuatro niveles de tormenta filtran colores y permiten respirar ciertas alegrías y posibles cosmos nuevos.
Desde abajo, si logras superar tantos niveles de tormenta, verás todos los colores y, una vez arriba, tres soles o más, se convierten en estrellas multicolores.
Se trata de ascender; por encima de todas las nubes luce el Sol, por encima de todas las dificultades siempre hay una luz inocente.



9
9- “El Sol vivo”, 2006
Acrílico sobre lienzo
100 x 81 cm.
Hay que organizarse para llegar al Sol que está tan vivo como nosotros. Volar es necesario, saltar, jugar con el agua, la playa roja de vida, la línea asciende hacia el encuentro. La vida a veces puede ser eso, explosión de risas, alborozo, alegría infinita, colección de maravillas, colores celestiales dibujados por el trópico.



10
10- “Dos soles”, 2006
Acrílico sobre lienzo
92 x 73 cm.
Entre dos soles, en el mar, en la vida, en las decisiones... cuantas más iluminaciones mejor... y amigos y sonrisas que elevan el ánimo hasta la danza de los bienaventurados, los que viven los colores.



11
11- “Lluvia de energía”, 2005
Acrílico sobre papel y lienzo
92 x 73 cm.
Arriba se originan los rayos, más abajo aparecen las nubes de la tormenta, en el tercer nivel el aire está limpio sobre la Tierra. Para los que saben usar la vida, la alegría y todo lo que existe, siempre llueve energía, entusiasmo contagioso y nuevas formas de vitalidad.



12
12- “Aurora austral del amarillo”, 2002
Acrílico sobre lienzo y papel
116 x 89
En la Antártida puede producirse una aurora austral en la isla de la Alegría, o en la isla Graciosa, pero no en la isla Decepción.
Deshielo y corrientes marinas, filón de oro que brilla en el amanecer.
Escaleras para ascender por encima del Everest y de la atmósfera; la música callada que no tiene miedo a entusiasmarse.
Sobre un gran fondo blanco un gran mar amarillo extiende su poderosa superficie y su no menos poderosa profundidad por toda la vida, lo que nos llena de una agradable emoción.


13
13- “Sin precisión ni medidas”, 2000
Óleo sobre lienzo
100 x 81
No todo puede medirse, precisarse y calcularse; no todo está al alcance de la razón ni de la ciencia; no todo se explica, a veces llega como una marea y ocurre...



14
14- “La vida sorprendente”, 2000
Óleo sobre lienzo
162 x 130 cm.
También la vida está llena de sorpresas, aparecen oportunidades, se consiguen acuerdos, se consiguen equilibrios, se superan dificultades y obstáculos... y se puede jugar con las lunas.



15
15- “Planeta a la deriva”, 1994
Óleo sobre lienzo
130 x 97 cm.
Un planeta a la deriva situado cerca de la Luna, excesivamente cuadriculado. Llueve sobre la niebla azul, todo debería brillar más.




MÓVILES
De 1
1- “Las Lunas crecientes”, 2008
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable de distinto diámetro, alambre galvanizado, esferas de madera y de plástico, láminas de plástico y de zinc recortadas...
630 x 420 x 130 cm. aprox.
En una parte del Universo especialmente interesante había un planeta habitado, con sólo una estrella próxima y un único satélite. Algunos habitantes decidieron ampliar las posibilidades cosmológicas y, fertilizando el Cielo, consiguieron que las lunas y las estrellas empezaran a crecer, pensaban que tal vez así sus mentes se fuesen ampliando.

De 2
2- “Hoy es la alegría”, 2009
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, láminas de plástico recortadas, aros metálicos, esferas de plástico...
50 x 62 x 75 cm. aprox.
Todos los días existe la alegría, se mueven los colores, los humanos crean, inventan y descubren también nuevas formas de llegar más alto. La alegría en diez fases.

De 3
3- “La fiesta de los colores”, 2009
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, aros metálicos, cubos de madera pintada...
170 x 70 x 35 cm. aprox.
La fiesta de los colores permite componer otros ritmos y movimientos, otras serenidades no acomplejadas, sin miedo a la luminosidad.


De 4
4- “La fiesta constante”, 2009
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, piedra...
140 x 90 x 60 cm. aprox.
Formas redondeadas y caprichosas se equilibran entre sí, ajustan sus distancias, flotan en el espacio, se mueven con el aire.
“Basta el placer de la belleza visible, el goce que nos proporciona la materia” (Chillida).

De 5
5- “Entre todos los colores”, 2009
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas...
150 x 110 x 40 cm. aprox.
Vivir entre todos los colores, invitando a todas las formas... “También a mí, que soy bueno con la vida, me parece que quienes más saben de felicidad son las mariposas y las burbujas de jabón, y todo lo que entre los hombres es de su misma especie.” (Nietzsche.)

De 6
6- “La vida ascendente”, 2009
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas...
550 x 420 x 120 cm. aprox.
La vida puede ascender a cualquier lado y manifestarse como un gran móvil zen que desea la fluidez.
“No aman una forma por lo que ella es sino por lo que expresa. Son hijos de una generación erudita, torturada y reflexiva; a mil millas de los antiguos maestros, que no leían y SÓLO PENSABAN EN DAR UNA FIESTA A SUS OJOS.” (Nietzsche).

De 7
7- “Juegos imprevistos”, 2008
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, formas de plástico, láminas de zinc y de cobre recortadas...
300 x 160 110 cm. aprox.
Juegos imprevistos de unas formas redondeadas en un espacio.
“¡Y demos por perdido el día en que no hayamos bailado al menos una vez! ¡Y sea falsa para nosotros toda verdad en la que no haya habido una carcajada!” (Nietzsche)

De 8
8- “Construcción con hexágonos”, 2007
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, formas de plástico, piezas de madera pintadas...
117 x 65 x 70 cm. aprox.
Construcción con hexágonos irregulares que no podrían ocupar ni invadir todo el espacio, ni lo intentan; sólo juegan entre sí, sin invadirse. El triángulo más elevado transmite luz.

De 9
9- “El silencio ondulado”, 2006
(Móvil apoyado)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, piezas de madera pintadas, esferas de madera y de plástico...
237 x 60 x 45 cm. aprox.
A distintos niveles se repite una línea ondulada parecida, puede ser un silencio repetido, una melodía de Juan Sebastián Bach, una alegría en el aire.

De 10
10- “Vivir en las lunas”, 2006
(Móvil apoyado)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, arandela, esfera de madera pintada, lámina de metacrilato, piedra volcánica...
170 x 70 x 65 cm. aprox.
Vivir en la Luna, en las lunas, sin cansancio, flotando, dispuesto a sentir momentos de libertad en los que no se es responsable de nada.
De 11
11- “Todo estaba preparado”, 2006
(Móvil apoyado)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, esferas de madera pintadas, chapa de zinc recortada, pizarras, maderas...
96 x 50 x 30 cm. aprox.
Todo estaba preparado para vivir, el Sol, la Luna, las estrellas, los planetas, los arcoiris... y espirales para subir y bajar, para recomenzar todo de nuevo.

De 12
12- “El Sol cuando la Luna está más alta”, 2006
(Móvil colgado de una pared)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, aros de hierro, tubos de metal y de plástico, láminas de plástico recortadas, esferas de madera pintadas, placas metálicas, pizarra, madera...
92 x 87 x 45 cm. aprox.
Una estructura de líneas define un nuevo horizonte en la pared, un sol está esperando a que la Luna esté más alta. Se puede esperar una vida entera, pero ni un día más.

De 13
13- “Alrededor de una esfera”, 2004
(Móvil apoyado)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, esferas de madera pintadas, chapa de zinc, esfera de yeso cristalizado, madera...
130 x 80 x 35 cm. aprox.
Hay un cielo arriba y otro abajo alrededor de una esfera, unas láminas envuelven y protegen otras esferas, toda la vida es cielo protegido.

De 13
15- “Se acerca la luz”, 2004
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, esferas de madera pintadas...
175 x 75 x 60 cm. aprox.
Se acerca la luz y el sol y todos los astros se preparan para la alegría... ya se puede danzar en el aire.

De 14
14- “Un cosmos agradable”, 2003
(Móvil apoyado)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, esferas de madera pintadas, esferas de plástico, láminas de plástico recortadas, metal, madera...
105 x 100 x 80 cm. aprox
Hay un mundo plagado de estrellas, lunas, hay dos planetas que tienen señalados paralelos y meridianos, un juego de orden y caos y esperanza.

De 15
15- “Nubes amarillas”, 2003
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, esferas de madera pintadas, láminas de madera pintadas, esferas de plástico, láminas de plástico recortadas, metal, piedra...
210 x 180 x 65 cm. aprox.
Nubes amarillas cambiantes, dunas de un inmenso desierto atmosférico, astros saludables de un universo en el que todo fluye.

De 16
16- “Triángulos para ascender hasta el aire”, 2001
(Móvil apoyado)
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, esferas de madera pintadas, formas metálicas, muelle, maderas ...
275 x 95 x 55 cm. aprox.
Tres elementos en la base unidos, del más grande sale un punto de apoyo que permite las elevaciones siguientes; un triángulo metálico, tres elementos verticales, tres elementos ascendiendo más arriba... ascendiendo sin encontrar límites... y seguir hacia arriba con un anillo blanco.

De 17
17- "Piedras del cielo", 1994
Móvil apoyado
Roca volcánica, bolas de mineral de hierro, alambre galvanizado, hierro pintado.
55 x 60 x 80 cm. aprox.
Homenaje a Rene Magritte, a Pablo Neruda y a su libro "Las piedras del cielo", a Juan Ramón Jiménez y su libro "Piedra y cielo".

De 18
18- "Homenaje a Calder y a Chillida", 1992.
Madera, hierro, varilla de hierro galvanizado, plástico
120 x 50 x 40 cm. aprox.
Sobre una base sólida y pesada de madera hay unos hierros retorcidos y gastados, pesados y sólidos, al estilo de Chillida; a partir de la parte superior de esos hierros aparece la ligereza y la levedad calderiana.
"También a mí, que soy bueno con la vida, me parece que quienes más saben de felicidad son las mariposas y las burbujas de jabón, y todo lo que entre los hombres es de su misma especie" (Nietzsche: Así habló Zaratustra").

De 19
19- "El juego redondo", 2009
Varillas de acero inoxidable de distintos diámetros, alambre galvanizado, láminas de plástico recortadas, esferas de corcho pintadas, cuerpo geométrico de madera...
600 x 400 x 120 cm. aprox.
El juego de las formas redondeadas va eliminando aristas en las otras formas; las esferas, las lunas y los círculos contagian su alegría esférica al sector de los triángulos agudos y al territorio de los cuadrados cuadriculados, como una brisa que pusiera sonrisas donde había ángulos cortantes.

De 20
20-"El cielo multicolor", 2009.
(Móvil en suspensión)
Varillas de acero inoxidable, láminas de plástico recortadas.
90 x 75 x 75 cm. aprox.
No sólo está el arcoiris, las auroras boreales y australes, los anillos de Saturno, las galaxias lejanas... están los colores aquí, para protegernos.

De 21
21-"El gran deseo Zen", 2009
Móvil en suspensión
Si estuviera a nuestro alcance ascender a lo más alto (desde las formas alargadas a las redondeadas y de éstas a las que tienen un círculo vacío central...), a una especie de mística materialista (Salvador Pániker) llegaríamos a una sonrisa, ya que -como decían Espinosa y Fernando Savater- lo máximo que podemos obtener de cualquier cosa es alegría.
620 x 160 300 cm. aprox.)

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Faustino López

Faustino Evaristo López Pérez nació en San Juan de la Mata (Arganza, El Bierzo, León) en 1956. Vive en Avilés, en donde trabaja como profesor de Filosofía en un instituto.

Es Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Filosofía por la Universidad de Oviedo.

Su tesis doctoral supuso una atrevida interpretación de la escultura cinética de Alexander Calder desde la filosofía de Nietzsche.

Él mismo se define como un curioso aficionado a las cuestiones estéticas y artísticas y reconoce sin reparos la influencia de muchos artistas a los que admira profundamente desde Fray Angélico, Botticcelli, Leonardo, Miguel Ángel, Durero, El Bosco, Brueguel, Lucas Cranach, Friedrich, Van Gogh, Gauguin, Picasso, Miró, Tàpies… a Mondrian o Agnes Martin. Admite, así mismo, con orgullo y satisfacción la influencia de la gran escultura cinética de Alexander Calder, de Chillida, de Herminio, de Le Corbusier y de Oscar Niemeyer.

Su deuda con Calder es evidente, y plasma el deseo de continuar con esa espléndida rama dorada de la escultura contemporánea, lo que no supone ser fiel ni infiel a lo que Calder hizo; porque, aunque la escultura de Faustino López ha surgido de la de aquél, crece en otras direcciones -conscientemente nietzscheanas- según sus palabras. Depende, entonces, de la obra calderiana y, sin embargo, es independiente de ella; ha nacido de su estilo y, a la vez, parece tener otra materia y otros sentidos; es capaz de aprovechar el hallazgo del movimiento del gran genio de la escultura cinética y, simultáneamente, extenderlo, continuarlo -en expansión y hacia arriba-, nunca superarlo.

De Alexander Calder dice el autor, como Rafael Alberti, de Garcilaso de la Vega: Si Sandy Calder “volviera, yo sería su escudero, ¡qué buen caballero era!”. Adora también del genio de Filadelfia su carácter gozoso, bonvivant, alegre, disfrutador, amistoso…

Otras influencias del artista son: la música de Juan Sebastián Bach, de Vivaldi, de Philip Glass y de Pink Floyd; Cervantes, Borges, Italo Calvino, Cortázar -y sus cronopios-, Heráclito, Nietzsche, Fernando Savater, Michel Onfray, y también Luis Landero y Gustavo Martín Garzo.

Sus preferencias actuales le inclinan, con todo, a dedicarse a Vivir, y considera que el entusiasmo estético y vital es necesario para superar el consumismo tan anodino como trivial que nos rodea.