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martes, 14 de mayo de 2013

Diagnóstico

Según todos los sondeos realizados en su alma ha perdido toda la confianza en sus ilusiones; sus deseos desconfían de su voluntad poco serena y sus aspiraciones, como era previsible desde hace tanto tiempo, se han alejado todo lo que pudieron.

Con estos datos tan poco contrastados y sin posibilidad de manipular estadísticas ni opiniones a su favor, se ve confundido, desnortado, incapaz de dirigirse aunque siga una dirección obligatoria ni de detenerse aunque el semáforo esté en rojo.

Por tanto, según todas las encuestas realizadas en su mente, se ha olvidado de sí mismo tantos años que ya no sabe reconocerse, ni puede ser ni no ser ni sabe cuáles son las cuestiones más importantes que pudieran afectarle.

Hace tantos años que no maneja una idea que tal vez ya no sepa pensar sin detenerse ni examinarlo todo, sin llenar de innumerables dudas su ausencia de argumentos.

Cierta madurez

Ahora ya sabes que no conseguirás nada, que aquel "fue" no era uno de tus magníficos "así lo quise", que todo desemboca en el olvido y que la farsa, tantas veces mostrada y denunciada, parece seguir funcionando todo el tiempo, hasta el final.

Ahora que ya sabes el truco y conoces la manga y el sombrero, que has visto salir de la chistera una estrella tan resplandeciente... y sabes que era fugaz, inverosímil, pero tan hermosa, tan efímera y tan hecha para no durar... y tú, ahí, sin manera de envejecer, sin madurar, sin caducar siquiera un poco, siendo inmortal,, acumulando ausencias y amenazas... y sigues alegre pese a todo.

Ahora que ya sabes que todo es empezar, que no llegará Godot ni el muchacho que te avise de su retraso y que este es otro día cualquiera, cualquier hora, en cualquier lugar; ahora sabes que apenas importa quién eres ni a lo que te dedicas, que tu destino hoy es perdurar y aumentar la ganancia  del olvido, apostar a que pierdes y, pese a todo, sonreír... sonreír y reír y estar tan contento por todo lo vivido y ser merecedor un día, por un solo momento, de  soñar otra vez con el cielo abierto, con la vida amable que te abraza, con el abrazo que revive
 

Colores

El azul ha envejecido y el naranja se ha agotado, tiene grietas el verde, el amarillo disminuye y el rojo se desintegra cada viernes lentamente; hoy ni siquiera el gris está contento, Y ahora el blanco huyó de la alegría.
Estamos solos en medio del laberinto desierto y el arcoiris se ha desdibujado.

El caos organizado

Hay que organizar muy bien el orden para que el caos se exprese en todo su esplendor.
Hay que organizar muy bien el caos para que el orden aparezca y manifieste su esplendor.

(Vale para el arte, para la filosofía, la política, la economía...).

Lo que desconocemos

Brian Schmidt, Premio Nobel de Física en 2011:

"Estamos en aquello de lo conocido, lo que conocemos que desconocemos y lo que desconocemos que desconocemos".

La parte más apasionante es la que desconocemos que desconocemos, es la que abre más interrogantes.

En el cielo

En el cielo estaban preocupados, cada día aparecían diez o doce dioses muertos, otros desaparecían o se disolvían en la nada y los que quedaban, permanecían en silencio.

miércoles, 8 de mayo de 2013

La falta de piedad

Hannah Arendt, en su libro "Eichmann en Jerusalén", indica el método que usaba Himmler para eliminar la piedad instintiva que todo ser humano experimenta ante el espectáculo del sufrimiento ajeno:

"Consistía en invertir la dirección de esos instintos, o sea, en dirigirlos hacia el propio sujeto activo. Por esto, los asesinos en vez de decir: "¡Qué horrible es lo que hago a los demás!", decían: "¡Qué horribles espectáculos tengo que contemplar en el cumplimiento de mi deber, cuán dura es mi misión!".

Tal vez ese mismo mecanismo explique por qué algún  ministro griego, y alguno español, han dicho que gobernar es repartir dolor; como si quisieran indicar el inmenso sacrificio que les supone cumplir con su ingrato deber. 

Se les podría aconsejar que no se "sacrifiquen" tanto (que no nos sacrifiquen tanto a los demás) y que se dediquen a deberes gratos, a repartir placer y felicidad, a ser útiles para la humanidad.


viernes, 3 de mayo de 2013

La crueldad

Algunas políticas dirigidas desde el centro de Europa están dejando a millones de habitantes de muchos países de Europa abandonados a su suerte, en concreto a su mala suerte: pierden su trabajo, sus ahorros, su casa, después van perdiendo poco a poco su autoestima, su orgullo, por último su dignidad y, en los peores casos, hasta su vida.
Es evidente que los grandes economistas (cargados de una evidente ideología inhumana) se sienten satisfechos de sus acciones e inocentes de todas los efectos secundarios y consecuencias que se derivan de esas políticas.
Esa falta de humanidad, de piedad, de compasión, esa crueldad, es la que los hace sospechosos. Hannah Arendt denominó "banalidad del mal" a un proceso que podría estar repitiéndose de otra manera; por supuesto ahora sin trenes de la muerte, campos de concentración, cámaras de gas y hornos crematorios. 
Con más astucia, y sientiéndose a la vez menos o nada responsables, los actuales dirigentes programan sus trenes económicos de austeridad, los campos nacionales en donde deben ser aplicados, las cámaras o instituciones que deben aplicar las medidas y los hornos o sistemas de comunicación bien manejados que justifiquen todo lo que ocurre o silencien las quejas de los afectados.
El sistema está bien montado y, entre los que se benefician, los que no quieren ver, los que miran para otro lado, los que dicen que no es para tanto y los que están dispuestos a justificarlo todo y a colaborar a buen precio con este perverso sistema enemigo de la humanidad, nos encontramos en una situación desesperada para muchos y para la que nuestros preclaros dirigentes proponen como medidas la resignación y la paciencia.
Es difícil ser más incompetentes, injustos, insensibles e inhumanos.

jueves, 2 de mayo de 2013

Aquí estamos

Alicia y Peter Pan:
- “¡Nunca entenderé a los adultos!”, se dicen: “Cuando son felices desean estar tristes. Nunca ‘aquí’ y ‘ahora’, siempre ‘allí’ y ‘luego’. Siempre mirando el reloj o mirando por encima del hombro; tiempo para esto y lo otro, pero nunca tiempo para proclamar: ‘Aquí estamos ¿no es maravilloso?”.

“En el mundo adulto”, le dice Lewis Carroll a Alicia, “no hay espacio para tardes doradas ni para gatos de Cheshire: yo vivo allí y lo sé. Pero tú estás aquí, y estarás siempre en esta fotografía que comienza a revelarse, y en la historia que estoy escribiendo. Y aquí nunca estarás sola y nunca te romperán el corazón”. 

"Aquí Alicia, aquí Peter Pan", de Marcos Ordoñez