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jueves, 11 de octubre de 2012

El Himalaya y otras alturas superiores-14

Día 14    domingo 12-8-2012

8º día de expedición     Camp. base del Chang-la (4.700 m)- Chang-la (5.120 m)- Camp. río (4.300 m)

A las 6 nos levantamos y contemplamos hacia el sur uno de los más bellos paisajes imaginables, toda una colección de montaás de 6.000, 7.000 y 8.000 metros, las distintas cumbres del  Dhaulagiri (8.167 m). Esto es un espectáculo sublime.
Cuando parecía imposible que existieran más alturas, si a 5.000 metros en Europa ya se han acabado las montañas, aquí vemos este desfile de montañas de seis y siete mil metros nevadas y, por encima de todas, como si fuera imposible, surge el Dhaulagiri, un espectáculo único, necesario y perfecto.
Si los románticos europeos fueron los primeros en valorara estéticamente la belleza de las grandes montañas, aquí habrían sido hiperrománticos, excesivos, megalómanos hasta alcanzar proporciones inimaginables.

A las 8 salimos y, sin muchas dificultades, coronamos el paso de Chabg-la, de 5.120 metros y así entramos y comenzamos el descenso hacia el Alto Dolpo. Un terreno duro y difícil, montañas peladas, al principio poca vegetación, algunas marmotas a 5.000 metros, después al bajar a los valles se ven arbustos.
Cuando paramos a comer empezóa  llover y casi no descansamos. La etapa de hoy ha sido larga y cansada, agotadora. Uno se imagina a los del GHT (Great Himalaya Trail o Gran Tour del Himalaya, cinco meses y medio, más de 2.000 kilómetros recorridos a pie...) y podría parecernos una condena y un suplicio.
Después de quitarnos las botas y los calcetines tres veces para cruzar distintos ríos, hemos llegado a las 16,30 a este campamento cerca de una casa y del único árbol que hemos visto desde que superamos el Chang-la.
Ahora descansamos en las tiendas. Algo que nos hemos merecido después de más de seis horas y media de recorrido por duras montañas y cárcabas (el agua produce muchos procesos de erosión verticales).

Como recuerda Montaigne, ese verso salvado del olvido por Estabeo, "NO ES NADA EL APRENDER SI NO CRECE EL ESPÍRITU". Podríamos decir que ni viajar ni amar, ni vivir ni soñar, nada llega a ser interesante sin crecimiento del espíritu.

Ha llovido toda la tarde y sigue lloviendo. No parece que tengamos mucha suerte con el tiempo ni con los animales que esperábamos ver. De todos modos el conjunto de montañas es impresionante.

Sin duda, con una gran ingenuidad, a algunos siempre nos ha dado por sostener que el optimismo, la felicidad, la vitalidad y la alegría son el destino de todas las personas.
Para sostener estas ideas no hemos contado con grandes apoyos, por eso cuando ahora sostenemos que estas montañas del Himalaya poseen tanta grandeza como las mejores creaciones humanas sabemos que casi nadie nos va a creer. No importa, estas grandes alturas nos permiten entender la humildad de nuestra naturaleza y nos sirven para soñar, entre otras cosas.
Hace ya más de 30 años que algunos pensamos que el movimiento podía expresar la alegría de vivir, aunque siempre existan nubes obscuras y cielos demasiado aficionados a la noche.
"lAS DIOSAS DE LA MONTAÑA SABEN DECIR MENTIRAS IDÉNTICAS A LAS VERDADES, PERO SABEN TAMBIÉN, SI LO DESEAN, REVELAR AL DESNUDO LA VERDAD". Pedro Olalla, "Historia menor de Grecia", un libro extraordinario.

Según lo que nunca acordamos podíamos hacer cualquier cosa, tal era la insustancialidad de nuestro compromiso, pero lo insistancial también debe ser expresado.

Hoy podrían invitarme al PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE VIAJEROS PERDIDOS sin indicarme ni cuándo ni dónde se celebrará. Así empezaríamos bien y siempre sabríamos a qué atenernos.

Aquí, en el Himalaya, los ríos son potentes, de noche el ruido que producen parece el de unas cataratas; las noches se hacen largas, entramos en la tienda a las 8 de la tarde y salimos a las 6 de la mañana, 10 largas horas. Aquí podemos repetir: "Amanece que no es poco".

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